Busqué la felicidad debajo de las rocas. Hallé una grande, al levantarla encontré una piedra pequeña y redonda, la tomé y acaricié, luego la metí en mi bolsillo y sonreí.
Hola. He estado dándome una vuelta por tu blog y me gusta bastante. Me quedo lyéndote un ratito más, y aprovecho para dejarte la dirección del mío por si te apetece hacer una visita:
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Un saludo.